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Europa entra en una nueva etapa con la inteligencia artificial

Agosto de 2026 marca un nuevo paso en la aplicación del Reglamento europeo de IA y acerca sus obligaciones al día a día empresarial

Equipo Akua 12 de agosto de 2026 2 min de lectura
Europa entra en una nueva etapa con la inteligencia artificial

La inteligencia artificial ya forma parte del trabajo diario de muchas empresas. Se utiliza para generar contenidos, atender consultas, analizar información o automatizar determinadas tareas. Ahora, además de pensar en lo que permite hacer esta tecnología, las empresas europeas tendrán que prestar más atención a cómo la utilizan.

El 2 de agosto de 2026 comenzó una nueva fase de aplicación del Reglamento Europeo de Inteligencia Artificial (AI Act), con especial importancia para determinadas obligaciones de transparencia.

Más transparencia en el uso de la IA

Una de las principales novedades afecta a la relación entre la inteligencia artificial y las personas.

En determinados casos, los usuarios deberán poder saber que están interactuando con un sistema de IA. También existen obligaciones para identificar determinados contenidos generados o manipulados artificialmente, como los deepfakes.

Para las empresas, esto significa que utilizar IA deja de ser únicamente una decisión tecnológica. Será cada vez más importante conocer qué herramientas se utilizan, para qué se emplean y qué obligaciones implica cada una.

No todas las empresas tendrán las mismas obligaciones

El AI Act funciona según el nivel de riesgo. Una herramienta utilizada para una tarea administrativa sencilla no recibe el mismo tratamiento que un sistema empleado en ámbitos sensibles como empleo, educación, biometría o determinados servicios esenciales.

De hecho, gran parte de los sistemas utilizados actualmente se consideran de riesgo mínimo o nulo, por lo que no están sometidos a las mismas exigencias que los sistemas considerados de alto riesgo.

Además, es importante señalar que no todas las obligaciones del AI Act han comenzado a aplicarse en agosto de 2026. La implantación del Reglamento es progresiva y algunas exigencias relacionadas con sistemas de alto riesgo llegarán posteriormente.

El primer paso: saber dónde utiliza IA la empresa

Para muchas organizaciones, el cambio más inmediato puede ser mucho más sencillo de lo que parece: identificar dónde está presente la inteligencia artificial.

Un departamento puede utilizarla para redactar documentos, otro para generar imágenes y otro para atender consultas. Si cada herramienta se incorpora de forma independiente, la empresa puede terminar utilizando IA en numerosos procesos sin tener una visión conjunta.

Por eso, además del cumplimiento normativo, empieza a ser importante establecer criterios internos sobre qué herramientas se utilizan, qué información se introduce en ellas y cuándo debe existir supervisión humana.

La IA entra en una etapa diferente

Durante los últimos años, la conversación empresarial se ha centrado principalmente en descubrir qué podía hacerse con inteligencia artificial.

La regulación europea introduce ahora una segunda pregunta: cómo debe utilizarse de forma responsable y transparente.

Agosto de 2026 no supone que todas las empresas tengan de repente las mismas obligaciones ni que toda la normativa entre en aplicación al mismo tiempo. Pero sí marca otro paso en la transición hacia una inteligencia artificial más integrada en las empresas y, al mismo tiempo, más regulada.

El reto ya no será únicamente incorporar IA. Será hacerlo conociendo dónde se utiliza, qué riesgos tiene y qué responsabilidades implica.