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Las empresas españolas venden más: las exportaciones vuelven a ganar fuerza

Las ventas empresariales crecieron un 3,4 % interanual durante el segundo trimestre, apoyadas por la recuperación del comercio exterior y un mayor dinamismo de la inversión

Equipo Akua 12 de agosto de 2026 4 min de lectura
Las empresas españolas venden más: las exportaciones vuelven a ganar fuerza

Las empresas españolas han cerrado el segundo trimestre de 2026 con una mejora de su actividad. Las ventas aumentaron un 3,4% respecto al mismo periodo del año anterior, acelerando su crecimiento y dejando una fotografía más positiva de la evolución empresarial durante los últimos meses.

Detrás de este avance hay varios factores, pero uno destaca especialmente: las exportaciones han vuelto a ganar fuerza. Las ventas al exterior crecieron un 3,8%, registrando su mejor comportamiento desde comienzos de 2023.

El dato resulta especialmente relevante en un momento marcado por la incertidumbre internacional, los cambios en los costes empresariales y unas condiciones financieras que siguen condicionando las decisiones de inversión.

El comercio exterior vuelve a impulsar las ventas

Durante los últimos años, las empresas españolas han tenido que desenvolverse en un escenario internacional especialmente cambiante. La inflación, el aumento de los costes energéticos, las tensiones comerciales y la debilidad de algunas economías europeas han afectado de distinta manera a las compañías que venden fuera de España.

Los últimos datos, sin embargo, muestran una recuperación.

Durante el segundo trimestre, las exportaciones empresariales aumentaron un 3,8 % interanual. Además, el crecimiento se produjo tanto dentro como fuera del mercado comunitario: las ventas destinadas a países de la Unión Europea avanzaron un 4,4 %, mientras que las dirigidas a mercados extracomunitarios crecieron un 3,2 %.

Esto permite hablar de una mejora relativamente extendida y no únicamente del buen comportamiento de un mercado concreto.

Para muchas empresas españolas, especialmente aquellas vinculadas a industria, distribución y determinados servicios, recuperar dinamismo fuera del mercado nacional supone también disponer de una mayor diversificación de sus fuentes de ingresos.

Las empresas no solo están vendiendo más, también están invirtiendo

Hay otro dato que ayuda a entender el momento empresarial: la inversión.

Durante el segundo trimestre, la inversión empresarial aumentó un 5,7 % interanual. Y dentro de ese crecimiento destaca especialmente la inversión destinada a equipamiento y software, que avanzó un 10,6 %.

Este último dato resulta significativo porque refleja que una parte de las empresas no está limitándose a aprovechar una mejora puntual de las ventas, sino que está destinando recursos a preparar su capacidad futura.

Invertir en maquinaria, equipamiento, sistemas de gestión o tecnología suele responder a decisiones que van más allá del trimestre actual. Son inversiones orientadas a producir más, reducir costes, gestionar un volumen mayor de actividad o mejorar determinados procesos.

Por eso, observar conjuntamente el crecimiento de las ventas y de la inversión permite obtener una imagen más completa que mirar únicamente la facturación.

Más actividad también exige más capacidad de gestión

Existe además un efecto menos visible del crecimiento empresarial.

Cuando una empresa vende más, normalmente también genera más presupuestos, pedidos, facturas, cobros, compras y documentación. Si además empieza a operar con nuevos mercados o clientes internacionales, pueden aparecer nuevos requisitos administrativos, fiscales y logísticos.

Es decir, el crecimiento comercial suele venir acompañado de un crecimiento operativo.

Y es precisamente en esos momentos cuando muchos procesos que funcionaban correctamente con un volumen pequeño empiezan a mostrar sus limitaciones.

No necesariamente porque estuvieran mal planteados, sino porque fueron diseñados para una empresa diferente.

Un procedimiento que resulta perfectamente manejable con 50 operaciones mensuales puede convertirse en una carga cuando hay que gestionar 200.

El crecimiento de la inversión en software es especialmente significativo

El aumento del 10,6 % registrado en equipamiento y software encaja precisamente con este escenario.

La inversión tecnológica empresarial está dejando de estar vinculada únicamente a grandes proyectos de transformación digital. En muchas compañías responde a necesidades mucho más cotidianas: gestionar mejor la información, reducir tareas repetitivas, conectar departamentos o disponer de datos más actualizados sobre la actividad.

Cuando una empresa crece, disponer de información fiable se vuelve progresivamente más importante.

Saber cuánto se está vendiendo es solo el principio. También interesa conocer qué productos generan mejores márgenes, qué clientes concentran más facturación, cuánto se tarda en cobrar, cómo evolucionan los gastos o qué parte del crecimiento está generando realmente rentabilidad.

La tecnología adquiere valor cuando permite responder esas preguntas con mayor facilidad.

Crecer es una buena noticia. Estar preparado para crecer es todavía más importante

El aumento de las ventas y de las exportaciones supone una señal positiva para el tejido empresarial español. Que este crecimiento venga acompañado además de una mayor inversión refuerza esa lectura.

Pero el siguiente paso será comprobar cómo se transforma esa mayor actividad en resultados sostenibles.

Porque vender más abre oportunidades, pero también obliga a gestionar más operaciones, controlar mejor los costes y tomar decisiones con más información.

Los datos del segundo trimestre muestran que las empresas españolas están moviéndose. Ahora el reto será conseguir que ese crecimiento no se limite a aumentar la facturación, sino que se traduzca también en empresas más competitivas, mejor preparadas y capaces de mantener ese impulso en los próximos meses.