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¿Una factura a Melilla lleva IVA? Te explicamos cuándo sí y cuándo no

Melilla cuenta con un régimen fiscal diferente al de la Península. Te explicamos cómo funciona el IPSI, cuándo debes facturar sin IVA y qué debes tener en cuenta para evitar errores.

Equipo Akua 11 de agosto de 2026 3 min de lectura
¿Una factura a Melilla lleva IVA? Te explicamos cuándo sí y cuándo no

Facturar a un cliente de Melilla es una de esas operaciones que pueden generar dudas incluso cuando llevas años haciendo facturas. El cliente está en España, pero cuando llega el momento de aplicar los impuestos, las reglas cambian.

La razón es sencilla: Melilla está fuera del territorio de aplicación del IVA y cuenta con su propio impuesto indirecto, el IPSI.

Ahora bien, esto no significa que cada vez que aparezca “Melilla” en la dirección del cliente simplemente tengamos que quitar el IVA.

Si vendes productos a Melilla

Cuando una empresa de la Península envía mercancía a Melilla, la operación se considera una exportación a efectos del IVA y, con carácter general, se factura sin IVA.

Por ejemplo, si vendemos mercancía por 3.000 €, la factura se emitiría por esos 3.000 € sin añadir el 21 % de IVA.

Después será la entrada de esa mercancía en Melilla la que estará sujeta a las obligaciones e impuestos que correspondan allí, principalmente el IPSI.

Esto es especialmente importante para empresas que venden online o trabajan habitualmente con clientes de distintos territorios: no podemos tratar una venta a Melilla igual que una venta a Madrid o Valencia.

¿Y si facturas un servicio?

Aquí hay que mirar un poco más.

En servicios entre empresas o profesionales, la regla general es que la operación se localiza donde está establecido el destinatario. Si nuestro cliente es una empresa de Melilla, normalmente no repercutiremos IVA peninsular.

Por ejemplo, una empresa de Madrid presta un servicio de consultoría de 1.500 € a una empresa de Melilla. Si se cumplen las reglas generales de localización, la factura será de 1.500 € sin IVA.

Pero cuidado con aplicar esta regla automáticamente. En determinados servicios y en operaciones con particulares existen reglas específicas, por lo que siempre conviene revisar el tipo de operación.

Sin IVA no siempre significa “IVA al 0 %”

Este es probablemente uno de los errores que más confusión puede generar al registrar estas facturas.

Una operación puede terminar con 0 € de IVA repercutido, pero eso no significa que fiscalmente todas sean iguales.

Una venta de mercancía enviada a Melilla puede estar exenta por tratarse de una exportación, mientras que un servicio puede quedar no sujeto al IVA por sus reglas de localización.

La diferencia parece pequeña cuando estamos haciendo la factura, pero deja de serlo cuando esa información pasa a contabilidad y posteriormente a los modelos fiscales.

Por eso, más que seleccionar simplemente un impuesto al 0 %, lo importante es registrar correctamente el motivo por el que esa operación no lleva IVA.

¿Tengo que aplicar IPSI en lugar de IVA?

No necesariamente.

Uno de los errores más fáciles de cometer es pensar que basta con sustituir el IVA por IPSI. No funciona así.

El IPSI tiene sus propias reglas y obligaciones, y su aplicación dependerá del tipo de operación y de cómo se realice.

Por eso, antes de emitir una factura a Melilla, hay tres datos que deberían estar claros: qué estamos facturando, quién es nuestro cliente y dónde se localiza fiscalmente la operación.

Con eso podremos determinar si corresponde IVA, si la operación está exenta o no sujeta y qué implicaciones tiene el IPSI.

El problema aparece cuando hay que hacerlo cada semana

Si emitimos una única factura a Melilla al año, probablemente revisaremos el caso antes de enviarla.

Pero cuando una empresa trabaja habitualmente con clientes de distintos territorios, hacerlo manualmente deja de ser práctico.

Hoy facturamos a Barcelona, mañana a Melilla y después a Canarias. Cambian los impuestos, las posiciones fiscales y la forma en la que determinadas operaciones deben llegar posteriormente a contabilidad.

Aquí es donde tener bien configurado el software de facturación marca la diferencia. El territorio fiscal del cliente, los impuestos y el tratamiento contable pueden quedar definidos para que no sea necesario revisar manualmente cada factura desde cero.

Al final, la cuestión no es aprenderse todas las excepciones de memoria. Es conseguir que una particularidad fiscal no termine convirtiéndose en una corrección administrativa semanas después.

Porque una factura a Melilla puede parecer una factura más. Hasta que llega el momento de liquidar los impuestos.